Querida yo

"Querida yo", Hoy me siento frente a este papel, rodeada de la calidez de mi habitación, el suave parpadeo de las velas, y la promesa de las flores en plena floración. Es un momento de reflexión, un instante robado al tiempo, dedicado a ti, mi yo futuro. Me pregunto dónde estarás, qué nuevos sueños habrás tejido en el telar de tu existencia. Quiero que sepas que, aunque el camino ha tenido sus baches, cada paso, cada caída, ha sido una lección. He aprendido a levantarme, a sacudirme el polvo, y a mirar siempre hacia adelante con esperanza y determinación. Espero que sigas sonriendo, que la alegría sea tu compañera constante y la risa, tu música de fondo. Que hayas encontrado la paz en los pequeños momentos, en esos instantes efímeros que, juntos, componen la sinfonía de la vida. Quiero que recuerdes siempre el valor de la autocompasión y el amor propio. Que te abraces en tus días grises y celebres tus victorias, por pequeñas que sean. Eres tu mayor fuente de fuerza y, al mismo tiempo, tu refugio más seguro. Deseo que hayas seguido tus pasiones, que cada día te haya acercado un poco más a aquellos sueños que ahora plasmo en estas líneas. Que hayas construido una vida no solo de éxitos, sino de significado, rodeada de personas que te nutren y te inspiran. Y sobre todo, querida yo, espero que no hayas perdido la capacidad de asombrarte, de ver la magia en lo cotidiano. Que tu corazón se haya mantenido abierto, valiente, dispuesto a amar y ser amado con la misma intensidad de siempre. Este es mi mensaje para ti, un recordatorio de dónde vienes y una brújula hacia dónde vas. Guarda estas palabras como un tesoro, déjalas ser luz en días oscuros y un recordatorio de todo lo que has logrado y todo lo que aún está por venir. Con amor incondicional, Tu yo presente.

Hoy me siento frente a este papel, rodeada de la calidez de mi habitación, el suave parpadeo de las velas, y la promesa de las flores en plena floración. Es un momento de reflexión, un instante robado al tiempo, dedicado a ti, mi yo futuro.

Me pregunto dónde estarás, qué nuevos sueños habrás tejido en el telar de tu existencia. Quiero que sepas que, aunque el camino ha tenido sus baches, cada paso, cada caída, ha sido una lección. He aprendido a levantarme, a sacudirme el polvo, y a mirar siempre hacia adelante con esperanza y determinación.

Espero que sigas sonriendo, que la alegría sea tu compañera constante y la risa, tu música de fondo. Que hayas encontrado la paz en los pequeños momentos, en esos instantes efímeros que, juntos, componen la sinfonía de la vida.

Quiero que recuerdes siempre el valor de la autocompasión y el amor propio. Que te abraces en tus días grises y celebres tus victorias, por pequeñas que sean. Eres tu mayor fuente de fuerza y, al mismo tiempo, tu refugio más seguro.

Deseo que hayas seguido tus pasiones, que cada día te haya acercado un poco más a aquellos sueños que ahora plasmo en estas líneas. Que hayas construido una vida no solo de éxitos, sino de significado, rodeada de personas que te nutren y te inspiran.

Y sobre todo, querida yo, espero que no hayas perdido la capacidad de asombrarte, de ver la magia en lo cotidiano. Que tu corazón se haya mantenido abierto, valiente, dispuesto a amar y ser amado con la misma intensidad de siempre.

Este es mi mensaje para ti, un recordatorio de dónde vienes y una brújula hacia dónde vas. Guarda estas palabras como un tesoro, déjalas ser luz en días oscuros y un recordatorio de todo lo que has logrado y todo lo que aún está por venir.

Con amor incondicional,
Tu yo presente.

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